A poco más de una hora de Tokio. Un recorrido por el pueblo termal de Hakone-Yumoto, el lago Ashi, el santuario de Hakone y el valle volcánico de Owakudani, con la posibilidad de ver el monte Fuji si el cielo está despejado.
Desde Hakone-Yumoto, el circuito clásico sube hacia el valle volcánico de Owakudani, baja hasta el lago Ashi en barco, y termina en el santuario junto al agua. Si el tiempo alcanza, una parada final en el Museo del Bosque de Cristal.
Desde Shinjuku u Odawara, se llega a Hakone-Yumoto en tren (Odakyu Romance Car o Shinkansen + tren local). Desde ahí comienza el circuito de Hakone, combinando tren de montaña, funicular, teleférico y barco.
El teleférico de Hakone sobrevuela un valle activo, con fumarolas de azufre saliendo de la tierra. En la estación superior se pueden probar los famosos "huevos negros", cocidos en las aguas termales volcánicas, que según la tradición añaden años de vida. En días despejados, el monte Fuji se asoma detrás de las montañas.
Un llamativo "barco pirata" cruza el lago Ashi rumbo a Hakone-machi/Moto-Hakone. Las aguas tranquilas, rodeadas de montañas boscosas, ofrecen una de las postales más fotografiadas de Japón — con el monte Fuji asomando al fondo cuando el cielo lo permite.
Escondido entre un bosque de cedros centenarios, el santuario es famoso por su torii bermellón que se adentra directamente en el lago Ashi — el "Heiwa no Torii", símbolo de paz. Es uno de los rincones más fotografiados de todo Hakone, y vale la pena caminar hasta la orilla para verlo de cerca.
Un pequeño rincón de Venecia en las montañas de Hakone: jardines de cristal veneciano, piezas históricas y una cafetería italiana con música en vivo. Un cierre pausado antes de volver a Tokio.
El tour de Hakone puede hacerse solo, de un día desde Tokio, o combinado con Kamakura en un recorrido de dos días con una noche en Hakone.